La cuenca del rio Guadalfeo  
 
   
 
     
 
   
   
     
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Cada gota cuenta

El agua es un elemento omnipresente en la vida. Está sobre nosotros en la atmósfera, bajo nosotros en los acuíferos y capas subterráneas, y dentro de nosotros, ya que las tres cuartas partes de nuestro cuerpo son agua. La usamos para cocinar, para lavarnos, para lavar nuestras ropas y nuestros coches. Con ella también regamos los jardines. Nadamos en ella, nos divertimos gracias a ella. La conseguimos con gran facilidad, pero no por ello debemos olvidar que es un recurso que hay que cuidar. Debemos aprender a hacer un buen uso del agua, sobre todo los que más gastamos y contaminamos.

De los 41.000 kilómetros cúbicos de agua dulce renovable disponibles cada año, unos 3.240 kilómetros cúbicos (644 metros cúbicos por persona) están destinados al consumo humano, incluyendo la agricultura, la industria y el uso doméstico. En el mundo, un 69% del consumo de agua va destinado a la agricultura, mientras que un 23% se dirige a la industria y un 8% al uso doméstico. En África, Asia y Sudamérica, la agricultura supone el principal consumo. Por ejemplo, Asia emplea el 86% de su agua en la agricultura, principalmente para riego. La extracción de agua crece cada año, dándose un mayor incremento en los países en vías de desarrollo.

El problema no es sólo la escasez de agua en algunas zonas del planeta, lo peor es que, por norma general, allí donde tienen menos agua, más deficientes son además las redes de saneamiento y abastecimiento de agua. Según Naciones Unidas, 1.100 millones de personas carecen de las instalaciones necesarias para abastecerse de agua, y 2.400 millones no tienen acceso a sistemas de saneamiento. Sin ir más lejos, 2.600 millones de personas en el mundo viven sin váter, y muere un niño cada 15 segundos por las malas condiciones sanitarias del agua a la que tiene acceso.

Sin agua no podríamos sobrevivir. El 70% de nuestro cuerpo es agua y una persona necesita una media de 2,5 litros de agua al día para sobrevivir. Sin embargo, no apreciamos su existencia, hacemos mal uso de ella y con frecuencia la ensuciamos. ¿Por qué no ponernos manos a la obra para cuidar de nuestro tesoro líquido? Ahora ya sabemos lo importante que es y también sabemos que a veces no la valoramos lo suficiente, pero en nuestra mano está el hacer que las cosas cambien. Con un pequeño esfuerzo podemos ahorrar agua y evitar que se contamine más de lo imprescindible. Ahí van unos consejillos para que pongáis en práctica y para que contéis a vuestras familias y amigos:

Arregla las pérdidas de los grifos y los goteos.
Una gota por segundo supone 30 litros al día.

Instala difusores de agua en los grifos.
Con ellos aumenta la presión y necesitarás mucha menos agua para ducharte, fregar, etc.

Dúchate  en lugar de bañarte.
Un baño puede suponer el consumo de 100 litros de agua; una ducha unos 30 litros.

Evita dejar el grifo abierto cuando no lo utilices.

Al elegir un electrodoméstico (lavadora, lavavajillas) infórmate sobre el consumo del agua.
Existen importantes diferencias entre un modelo y otro.

Evita tirar por los desagües nada que no sea agua.
Los restos orgánicos, como los aceites y otros residuos, contaminan los ríos y dificultan el trabajo de las depuradoras.

Al descongelar los alimentos, evita hacerlo bajo el grifo.
Sácalos del congelador el día anterior y colócalos en la nevera.

Si se lava el coche con un cubo de agua, se estima que se consumen 60 litros, frente a los 500 que supone lavarlo con manguera.

Al consumir productos reciclados y reciclables, ahorramos agua y otros recursos, disminuye la contaminación y los residuos.
Para fabricar una tonelada de papel virgen se necesitan 115.000 litros de agua; en el caso del papel reciclado 16.000 litros, es decir, un 89% menos.

Consume frutas y verduras de temporada, producidas de manera ecológica y local.
Así se evita el fomento de producciones hortofrutícolas intensivas que demandan grandes cantidades de agua y utilizan fertilizantes y pesticidas que contaminan el agua.

Opta por marcas de lavadoras y lavavajillas que incorporen sistemas para reducir el consumo de agua.
Por ejemplo, lavadoras que consuman menos de 71 litros.

No arrojes basuras a ríos y lagos.
Cada residuo tiene un lugar para ser depositado, y los ríos y lagos no son basureros.

 

 

 

 
     
  @ Grupo de Dinámica de Flujos Biogeoquímicos / Sección de Ríos y Embalses / Centro Andaluz de Medio Ambiente / Junta de Andalucía-Universidad de Granada / info@cuencaguadalfeo.com / www.dinamicaambiental.com