La cuenca del rio Guadalfeo  
 
   
 
     
 
   
   
     
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Fauna y vegetación en la cuenca

 
La fauna

* Fuente: Guía de los Ecosistemas de la Provincia de Granada. Editado por la Caja Provincial de Ahorros de Granada. Equipo investigador formado por: Joaquín Molero Mesa, Manuel Casares Porcel, Francisco Pérez Raya, María de los Reyes González-Tejero García, Emilia García Martínez, José Alberto Tinaut Ranera, Juan Manuel Pleguezuelos.
 
La heterogeneidad que en casi todos los aspectos caracteriza a esta cuenca, también afecta a la fauna que habita en ella, la cual presenta una notable diversidad en función de la región de la cuenca que pueble.


Fauna de alta montaña: Sierra Nevada
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Al ser la alta montaña el ambiente provincial sujeto a condiciones climáticas más extremas y el que presenta la estructura de la vegetación más simple, su fauna de vertebrados es pobre en número de especies. Además, este ambiente parece una isla biogeográfica pues se encuentra a más de 400 km de otro similar en Iberia como es la Sierra de Gredos. Esto último condiciona en cierta medida su pobreza en especies de invertebrados pues hasta Sierra Nevada no han llegado, o no se encuentran actualmente, especies europeas de alta montaña. Si suponemos que estas especies tuvieron su origen en el centro de especiación de los Alpes, nuestro macizo queda actualmente muy alejado de aquél bajo el punto de vista biogeográfico.

Apoyándonos en su carácter de isla biogeográfica, en el paulatino incremento de la aridez climática y en datos de antiguos naturalistas que visitaron la región, parece que en época reciente ha sufrido una apreciable pérdida de especies sobre todo las de origen alpino o centroeuropeo además de algunas aves rapaces.

Actualmente hay muy pocos representantes típicos de alta montaña en Sierra Nevada; la culebra lisa europea, el acentor alpino y el topillo nival, entre los reptiles, aves y mamíferos respectivamente, siendo el resto de los elementos vertebrados eurihypsos (de amplia distribución altitudinal), los que ocupan los espacios ecológicos que quedan vacíos en la alta montaña.

A pesar del aspecto común o modesto de buena parte de los artrópodos que viven en estos biotopos, todos deben ser mirados como auténticas obras de arte, pues, por una parte, un alto porcentaje de ellos son especies endémicas, es decir, exclusivos de Sierra Nevada y tienen a sus representantes más próximos en regiones tan lejanas como los Pirineos, los Alpes e incluso montañas asiáticas como el Cáucaso o el Himalaya. Aparte de esta cualidad, las especies de artrópodos de estas montañas tienen otros atributos que son dignos de admiración y respeto. Estos se deben a que estas especies se han tenido que adaptar a unas condiciones sumamente duras y restrictivas como son, por una parte, y quizás como factor más limitante, el hecho de que el periodo factible para que exista vida y por tanto se facilite la alimentación, desarrollo y reproducción, es sólo de tres meses, más o menos, al año. Concretamente Junio, Julio y Agosto; antes o después de ellos la temperatura suele bajar por debajo de 0ºC. Por otra parte, otras características restrictivas para los artrópodos son: la alta intensidad de las radiaciones ultravioletas, el viento frecuente, baja temperatura del aire y contrariamente una alta temperatura del suelo, principalmente en las horas del mediodía. Por esta razón, la mayor parte de las especies de estos parajes suelen ser ápteras, negras y rechonchas, excluyendo a las mariposas, ya que éstas se ven menos afectadas por estos parajes abióticos.
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Fauna de pinares y sabinares
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Los pinares permiten la presencia y mejor distribución de algunos vertebrados con vocación forestal como son la salamandra común, el sapo partero común y las dos especies de eslizones presentes en Iberia. Pero el grupo de vertebrados más claramente favorecido es el de las aves. Hay una serie de especies que suelen ocupar de forma exclusiva o casi exclusiva el pinar, como son el cárabo, el piquituerto común, el carbonero garrapinos, el herrerillo capuchino, el pico picapinos y el azor común; estas especies, en caso de no existencia de los pinares, no estarían presentes o sólo lo estarían de forma muy esporádica.

Los pinares de la provincia de Granada, al no ser muy densos, permiten la presencia de un matorral que constituye el principal soporte de la fauna de insectos de estos biotopos pues el pinar, al no proporcionar, en nuestras latitudes, un sotobosque específico para él, no proporciona ninguna fauna específica, en lo que a invertebrados o insectos más concretamente se refiere, salvo aquellas especies que dependen para su alimentación del propio pino; así existen diferentes especies de mariposas que se alimentan de sus hojas, de las que cabe resaltar la procesionaria o Thaumetopea ya que es muy fácilmente localizable por sus bolsones y tristemente famosa pues, por causas muy diversas, se ha convertido en plaga. Tiene entre sus depredadores a algunos insectos, entre los que cabe destacar a la hormiga roja, Formica dusnesti. El otro grupo de insectos que tienen su base de alimento en el pino, son los que se alimentan de su madera, es decir, los xilófagos.

El matorral que acompaña a los pinares no es exclusivo de este tipo de bosque sino que es un matorral característico de los pisos bioclimáticos en que se encuentra, fundamentalmente meso y supramediterráneo, por tanto los artrópodos de la zona son los propios de una fauna cálida, de ahí que podamos encontrar escorpiones o escolopendras.
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Fauna de los bosques caducifolios
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En general, en el sureste peninsular, los caducifolios son escasos, y por requerimientos del hábitat, normalmente están relegados a zonas montañosas, húmedas, orientadas al norte o enclavadas en estrechos valles. Esta situación ha permitido que se conserven muy bien, con una completa y adecuada estratificación desde el suelo a las copas de los árboles y, paralelamente a ello, se conserva muy bien la comunidad de vertebrados que mantiene.

Además, albergan una fracción de una comunidad de vertebrados muy escasa en el sureste como son los animales de origen faunístico europeo o septentrional en sentido general. Son sitios donde podemos encontrar el sapo partero entre los anfibios, la escasísima culebra lisa europea y el eslizón tridáctilo entre los reptiles, y una diversa y rica comunidad de aves forestales como el gavilán, el mosquitero papialbo, el arrendajo, el picogordo y el torcecuello por sólo citar algunas de las especies nidificantes más interesantes. Por último, algunos discretísimos y escasos mamíferos de tamaño medio, encuentran tranquilidad y cobertura en estas aisladas masas forestales de la provincia de Granada; son el tejón, el gato montés y la garduña.

El bosque caducifolio es uno de los biotopos más diversificados en lo que a los artrópodos se refiere, sobre todo si unimos lo que es el bosque, propiamente dicho, con la orla de matorral que aparece en los claros y en el borde, ya que en estos se mezcla la fauna propia de estos bosques con la procedente de los pisos biocimáticos inferior y superior.
Los componentes, por tanto, tienen los mismos orígenes que en los otros bosques, es decir, por una parte los que tienen como soporte a la especie principal formadora del bosque, el roble en este caso, por otra los procedentes del sotobosque y por otra los procedentes del matorral de las orlas superior e inferior. Lo que ocurre en este caso es que el clima es más suave, el verano no es tan cálido y seco como en pisos inferiores y por tanto la vida tiene que interrumpirse sólo en invierno y no también durante el verano como ocurre en encinares o pinares, por ello son más las especies de artrópodos que pueden vivir en estos ambiente.
De todos los insectos que viven en el bosque tendríamos que resaltar a un grupo que pasa totalmente desapercibido pero que presta una gran labor. Nos referimos a los descomponedores, minúsculos artrópodos que viven en el suelo y que son los que, en buena parte, permiten que la gran cantidad de hojas que caen a tierra, sobre todo al principio del invierno, se degraden e incorporen al suelo lo más rápidamente posible.
Por otra parte estos bosques, al ser relativamente frescos, o al menos más frescos que los encinares, albergan una fauna de artrópodos propios también de ambientes más frescos, o dicho de otra forma, es una fauna tipo europeo o septentrional, aunque en estos puntos se desarrollen elementos propios o autóctonos.
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Fauna de los bosques esclerófilos: Encinares
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La comunidad de vertebrados de los encinares es una de las más ricas ya que en ella habitan varias especies de anfibios, reptiles, aves nidificantes y mamíferos.

El alto número de especies está motivado, entre otras razones, por el carácter abierto y arbustivo que muchas veces presenta esta formación vegetal. Esto se observa muy bien en el caso de las aves, donde se juntan especies propiamente forestales (herrerillo común, mosquitero papialbo, zorzal charlo, papamoscas, cerrojillo, agateador común, pico picapinos, etc.), otras de matorrales o arbustos (mirlo común, curruca cabecinegra, curruca rabilarga, zarcero común, etc.) e incluso de espacios abiertos (urraca, pardillo común, collalba rubia, cogujada montesina, perdiz común, escribano montesino, etc.). Por ello, en los distintos encinares de la zona, el número de especies de la comunidad de vertebrados varía mucho dependiendo de si se encuentran sobre suelos drenados, con sotobosque ralo, o en ambientes más húmedos, con presencia de más sotobosque que aporta una mayor complejidad estructural y por tanto aparecen más nichos ecológicos.

Este biotopo manifiesta una curiosidad biogeográfica: siendo la formación vegetal típica del paisaje mediterráneo, faunísticamente, sus elementos son típicamente norteños, especialmente en el caso de las aves; esto se deriva de la presencia del estrato arbóreo. Este estrato da el matiz que lo separa claramente de los matorrales, donde ya los tipos faunísticos mediterráneos son claramente dominantes.

Siendo como es el encinar un biotopo forestal de presencia destacada en la zona, su adecuada conservación y recuperación, permitiría el mantenimiento de una diversa comunidad de vertebrados, no sólo de elementos mediterráneos, los cuales apenas presentan problemas de conservación en el sureste peninsular, sino especialmente de los elementos faunísticos europeos y septentrionales en general, que escasean o abandonan la región cuando comienza a faltar un adecuado estrato arbóreo.

En cuanto a los artrópodos, esta comunidad vegetal soporta una gran diversidad, compartida por cualquier tipo de bosque, tanto esclerófilo como caducifolio. Esta diversidad animal procede, por una parte, de la gran cantidad de nichos existentes: troncos muertos, el matorral, el suelo, los frutos, flores, etc., constituyendo tanto lugares de refugio y vida como fuentes alimenticias; en este último aspecto, en todo bosque encontramos animales, en este caso artrópodos, que se pueden clasificar de acuerdo a su régimen alimenticio en: fitófagos (comedores de hojas), xilófagos (comedores de madera), depredadores (se alimentan de presas vivas) y descomponedores (se alimentan de materia en descomposición), para cada uno de estos niveles existe una gran cantidad de especies que suelen ser específicas para cada tipo de bosque. En el caso de los bosques de encinas, por ser una formación vegetal que representa la comunidad más típica del clima mediterráneo, los artrópodos que en ella residen son también exclusivos y característicos de la fauna mediterránea, por lo que los pequeños enclaves en los que aparecen deben ser cuidados pensando también en sus insectos.
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Fauna de los bosques de ribera
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Los biotopos de ribera juegan un papel muy importante para la fauna de vertebrados en los ambientes mediterráneos. En las zonas más bajas, donde no suele existir el estrato arbóreo natural, la galería de río lo conserva, permitiendo el asentamiento de animales de clara vocación forestal.

Los bosques de ribera, al no estar normalmente sujetos a aprovechamientos silvícolas, son un reducto de árboles añosos o muertos, con muchas cavidades que sirven de lugar de nidificación a las numerosas aves y mamíferos que presentan hábitos trogloditas.

En este biotopo no sólo se encuentran animales relacionados con la vegetación de galería, sino que hay otros presentes exclusivamente por su relación directa con el agua, como son algunos reptiles, aves y mamíferos específicamente acuáticos.

Por otro lado, es un bosque que no permite la presencia de sotobosque diversificado por lo que la fauna de artrópodos se ve muy poco favorecida, procediendo la mayor parte de las especies de los cursos de agua, que son precisamente los que dan origen a esta formación vegetal, o de las riberas en las que hay algo de insolación. Es decir, bajo el punto de vista de los artrópodos encontraríamos tres biotopos que serían: los cursos de agua, la ribera y el bosque. En los cursos de agua, a su vez, podríamos definir diferentes ambientes, dependiendo principalmente de la velocidad del agua, por el efecto mecánico directo que ésta tiene sobre el lecho o sobre la fauna que en ella se desarrolla, o por el efecto sobre la oxigenación y renovación, constantes en relación directa con la velocidad del agua; evidentemente para cada uno de estos ambientes existirá un grupo de especies bien adaptado, es decir, existirá una biocenosis determinada para cada uno de ellos.

En las riberas podemos encontrar, sobre todo, insectos voladores que acuden a libar las flores de los arbustos o matorrales que crecen en esas zonas a donde llegan con fuerza los rayos solares.

Los bosques, al ser muy cerrados, apenas permiten el desarrollo de arbustos o matorral por lo que no se desarrolla una artropodofauna muy diversa. Lo más característico que podríamos resaltar sería la fauna del suelo, encargada de descomponer las hojas caídas, colaborando con hongos y bacterias. Esta fauna puede ser abundante en cuanto a biomasa y puede permitir la existencia de depredadores exclusivos del suelo, del que cabe destacar, como uno de los coleópteros más característicos al Estafilinido. Otro componente faunístico importante sería el de las especies xilófagas, de las que se podría resaltar a los  coleópteros Cerambícidos y, de manera algo menos usual, a los lepidópteros xilófagos. 
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Fauna de las lagunas
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De las varias lagunas que existían en la provincia de Granada hace apenas 100 años, actualmente sólo se mantienen con entidad de “zona húmeda” las Tuberas del Padul, de ahí el interés que presenta la conservación de este enclave para el mantenimiento de una interesante y particular fauna acuática como son los avetorillos, rascones, pollas y polluelas, carriceros, escribanos palustres, etc. Además, estas tuberas, por su especial microambiente húmedo, están habitadas por especies que son verdaderas rarezas biogeográficas en esta provincia; la salamandra común entre los anfibios y el eslizón común entre los reptiles, herpetos ambos cuyo límite suroriental en su distribución ibérica pasa por aquí.

Actualmente sólo quedan unas pocas hectáreas, más o menos inundadas, en las tuberas, dependiendo de la pluviosidad del año. Pero, a pesar de ello, la comunidad de vertebrados sigue siendo interesante.

Faunísticamente, cabe destacar la existencia de dos especies de aves de procedencia norteafricana como son la alondra de Dupont y el Camachuelo trompetero. La primera lleva ya muchos años instalada en la provincia, pero la segunda acaba de colonizar la zona en el proceso expansivo hacia el norte que están teniendo las especies de Berberia, debido principalmente al progresivo incremento de la aridez en el sureste peninsular.

En cuanto a los artrópodos, evidentemente, los más favorecidos son los acuáticos. Uno de los ejemplos más llamativos son los pequeños crustáceos que constituyen una fuente e importante base alimenticia para los macroartrópodos y los peces. También es llamativa la alta diversidad en el grupo de los Odonatos o libélulas, las cuales, a su vez, son grandes depredadoras, tanto en fase larvaria como adulta, y pueden controlar, por lo tanto, el crecimiento de algunos insectos como los mosquitos. 
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Fauna del litoral
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La costa granadina está tan urbanizada que apenas permite el sostenimiento de una comunidad de vertebrados importantes en primavera-verano, pero en invierno sucede lo contrario, pues son numerosas las aves marinas que nos visitan, unas de paso y otras realizando toda la invernada. Muchas de estas aves se sitúan en los alrededores del puerto de Motril, por lo atractivo que les resulta para su alimentación todos los desechos que salen de este puerto pesquero.

Algo más al interior, en algunos puntos como es Cerro Gordo, se conserva un denso y bien estructurado matorral mediterráneo, que a su vez mantiene una interesante comunidad de aves mediterráneas, dominada ésta por las currucas.

Para la fauna del litoral se distingue una región supralitoral, es decir, tierra firme, caracterizada básicamente por un ambiente más o menos árido aunque con una ligera humedad ambiental procedente del mar como efecto del oleaje o, simplemente del viento; esta zona está ocupada principalmente por insectos.

A continuación, la zona mesolitoral está influenciada, por una parte, por el oleaje, pues es la zona batida por las olas, y por otra está sometida a la acción de las mareas que aunque son pequeñas en el mediterráneo, dejan surtir sus efectos. Estos son, principalmente, fuertes oscilaciones de temperatura y humedad, ya que al retirarse el nivel del agua, las rocas y todos los organismos que viven sobre ellas se ven sometidos a una fuerte insolación y deshidratación; estas condiciones sólo pueden ser soportadas por un pequeño grupo de animales que tengan la capacidad de cerrarse o adherirse fuertemente a las rocas y con ello evitar la pérdida de agua como es el caso de los Chtamalus o Patella u organismos con movilidad como los cangrejos, Carcinus. En los niveles más bajos de oscilación de las mareas, aparecen también grupos adaptados a estas condiciones en las que la característica más sobresaliente sería la acción del oleaje, pero en este nivel ya no existen periodos de deshidratación; aquí los animales suelen ser de aspecto robusto y de conchas duras o aplanadas; es decir, adaptadas a resistir el embate de las olas. Es el caso de los tomates de mar o Actinia, de tentáculos cortos y recios, de los mejillones o Mytilus, fuertemente agarrados a las rocas, caracoles como Monodonta, de gruesa concha o, por último, moluscos aplanados como los chitones, Lepidochitona.

Más abajo, las aguas están ya más tranquilas y en ningún mometo aparece el peligro de la deshidratación. Características físicas tales como temperatura o salinidad, permanecen muy constantes a lo largo del año, lo que permite la existencia de una fauna más variada y especializada al ambiente acuático. Es la zona infralitoral , donde podemos encontrar al poliqueto filtrador Spirographis, a los curiosos pólipos coloniales como Pennatula, sobre fondos arenosos, o a las llamativas “babosas marinas”, Facelina.
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  @ Grupo de Dinámica de Flujos Biogeoquímicos / Sección de Ríos y Embalses / Centro Andaluz de Medio Ambiente / Junta de Andalucía-Universidad de Granada / info@cuencaguadalfeo.com / www.dinamicaambiental.com